«El público huyó de la sala, aterrorizado, al ver llegar el tren.» Es la historia fundacional del cine y se repite desde hace más de un siglo: la gente no distinguía la ficción de la realidad.
No existe ni un solo relato contemporáneo de pánico: todos los testimonios son posteriores, algunos de décadas después. Y la película ni siquiera figuraba en el programa del 28 de diciembre de 1895 — los diez títulos de aquella sesión están documentados y L'Arrivée d'un train no está entre ellos. Se proyectó por primera vez en enero de 1896.
