La Pose
Una foto de moda y una foto de actor venden cosas distintas. Lee qué está vendiendo cada imagen — y al final, monta tú una por encargo.
La distinción que casi nadie explica
En moda el cuerpo sirve a la prenda: la pose es el producto y la cara puede ser neutra. En un headshot de actor el producto es la cara, y el encargo es parecerte a ti en tu día normal bueno — porque un casting tiene que poder imaginarte en el papel. Demasiado editorial y te leen como modelo y no como actor, y pasan de largo.
Qué es este oficio
Una foto de moda y una foto de actor no son dos estilos, son dos mercados. En moda el cuerpo sirve a la prenda: la pose es el producto y la cara puede ser neutra o estilizada. En un headshot de actor el producto es la cara, y el encargo es parecerte a ti en tu día normal bueno, porque un casting tiene que poder imaginarte en el papel. La publicidad quiere cercanía, luz alta y expresión abierta; una foto de personaje tiene permiso para ser otro, pero sigues teniendo que ser reconocible en ella.
Cómo se juega esto, exactamente
Nueve rondas y dos mitades. En las seis primeras aparece una figura dibujada —encuadre, altura de cámara, dirección de mirada, qué hombro va delante— y tocas uno de cuatro botones diciendo qué está vendiendo esa foto. Si fallas, se te dice qué elemento concreto de la imagen manda ese mensaje. En las tres últimas la montas tú en vez de leerla: llega un encargo («una serie policíaca, papel de guardia civil») y arrastras dos barras —altura de cámara y distancia— y tocas la mirada, viendo cómo cambia la figura mientras lo haces. Luego la dejas ahí y se te corrige cada mando por separado.
Se juega con el dedo sobre la pantalla: tocar, arrastrar o soltar en el sitio exacto. No hay que escribir nada.
Qué te llevas
Que la altura de cámara cambia quién eres antes de que abras la boca: por debajo te hace grande y te da intención, por encima te hace pequeño y cercano, y a la altura de tus ojos te hace un igual — que es donde vive el headshot. Que mirar al objetivo le pide algo a quien mira y mirar fuera de cuadro no. Y que una sonrisa no convierte una foto en publicidad automáticamente, que es la trampa de la sexta ronda.
¿Primera vez en este set? El director te lo cuenta
Una foto de moda y una foto de actor no son dos estilos, son dos mercados. En moda el cuerpo sirve a la prenda: la pose es el producto y la cara puede ser neutra o estilizada. En un headshot de actor el producto es la cara, y el encargo es parecerte a ti en tu día normal bueno, porque un casting tiene que poder imaginarte en el papel. La publicidad quiere cercanía, luz alta y expresión abierta; una foto de personaje tiene permiso para ser otro, pero sigues teniendo que ser reconocible en ella.
Nueve rondas y dos mitades. En las seis primeras aparece una figura dibujada —encuadre, altura de cámara, dirección de mirada, qué hombro va delante— y tocas uno de cuatro botones diciendo qué está vendiendo esa foto. Si fallas, se te dice qué elemento concreto de la imagen manda ese mensaje. En las tres últimas la montas tú en vez de leerla: llega un encargo («una serie policíaca, papel de guardia civil») y arrastras dos barras —altura de cámara y distancia— y tocas la mirada, viendo cómo cambia la figura mientras lo haces. Luego la dejas ahí y se te corrige cada mando por separado.
Que la altura de cámara cambia quién eres antes de que abras la boca: por debajo te hace grande y te da intención, por encima te hace pequeño y cercano, y a la altura de tus ojos te hace un igual — que es donde vive el headshot. Que mirar al objetivo le pide algo a quien mira y mirar fuera de cuadro no. Y que una sonrisa no convierte una foto en publicidad automáticamente, que es la trampa de la sexta ronda.
El headshot no es una foto bonita, es una promesa de lo que van a recibir en el set. Mandar una editorial preciosa a un casting hace que te lean como modelo y no como actor, y pasan de largo — no porque la foto sea mala, sino porque contesta a otra pregunta. Este es el taller que evita que pagues la sesión equivocada.